martes, 14 de mayo de 2013

Buen uso de la DESCRIPCIÓN


Personaje: Caballero
Objeto: Arco
Lugar: Bosque 


ETERNIDAD.

Cuenta una larga historia que hace no muchos años en una provincia del lejano oriente, la olvidada Eternidad, había sido devastada por más de dos semanas seguidas por otras provincias cercanas; el enfrentamiento se debía a la escasez de comida que había dejado el pasado invierno, la comunidad ya no tenía ni fuerzas, ni armas, ni hombres dispuestos a pelear, la debilidad empezaba a apoderarse de ellos, los niños ya no sonreían, las mujeres lloraban y el miedo se sentía cada vez más fuerte.Pero en medio de la angustiante guerra hubo un hombre, que no quería rendirse, un gran hombre, quien nunca se conoció con un nombre propio solo le decían el Caballero, él estuvo dispuesto a no perecer, ni su familia ni su pueblo tenían porque enfrentar una hambruna si eran de las mejores y más abundantes provincias; se dice que su aspecto físico resultaba algo extraño pero ni esto podía negar toda su belleza:  su estatura 1.80, su cuerpo atlético, sus brazos y piernas gruesas, su abdomen bien formado por el constante  trabajo diario,  su cabello negro profundo que le caía hasta los hombros, cejas pobladas con un ligero y angosto puente entre ellas, pestañas largas y ojos negros, tan negros como una noche sin luna, su nariz aguileña no muy larga no muy corta, su mentón tan bien delimitado que mostraba un carácter fuerte, su tez un poco más oscura que la de los de su clase, un poco latino podía decirse, característica que lo hacía aun más extraño entre los suyos, emprendedor, entusiasta, con amplio liderazgo, siempre una sonrisa que daba esperanza, sus intereses claros, luchando por su bienestar y el  de quienes lo rodeaban, fuerte, intrépido, inteligente, buen hijo, buen hermano, Un Caballero en la totalidad de la palabra.Fue él quien hizo un alto en medio de la angustiosa guerra vivida  en el momento para persuadir a los demás hombres a luchar por lo que les correspondía y sus palabras fueron bien recibidas.Había llegado un día nuevo y con él la batalla del mismo día, ya se preparaba el bosque para recibir a los enfrentados, este lugar había sido marcado por los destrozos de la guerra, pero siempre fue el lugar favorito de los provincianos, un bosque extenso, tranquilo, arboles a su alrededor frondosos y llenos de frutos, flores que le daban color, sapos y pájaros haciendo un coro único, ardillas, mariposas, libélulas y uno que otro zorrillo ambientaban el lugar, no se podía evitar escuchar el arullante sonido la cascada que caía sobre el rio que atravesaba el mismo, allí  donde tranquilamente se disfrutaba un buen día de sol  aquel día ya no sería marcado por el correteo, los gritos  y las carcajadas de los niños, si no por una lucha entre guerreros por sobrevivir.Allí estaban ya los de la Eternidad encomendándose a su Dios y nuestro Caballero mas expectante que nunca traía consigo su arma secreta como la llamaban los otros; era un antiguo y oxidado arco, se decía que lo había heredado de su padre, su padre de su abuelo, su abuelo de su bisabuelo y así por generaciones, era de color rojo cobrizo, se le notaban los años y las guerras que  había librado , estaba muy gastado y con poco brillo, largo, grueso, pesado y con banderas provinciales colgando en sus extremos y aun habían rumores de que era mágico o poseía algún hechizo, pues ninguna guerra en la que él estuviera presente se quedaba sin victoria, si él estaba quien fuese digno de poseerlo salía como vencedor. Aquel día más que la  victoria auguraban la libertad como provincia, que la paz, la felicidad y el bienestar volvieran  a caracterizar sus alrededores. Y así fue una vez más Caballero, su arco y el pueblo salieron triunfadores, con la satisfacción de que no había sido el arco y sus tiros tan firmes y en el blanco, si no a la tenacidad, perseverancia y esfuerzo que nuestro Caballero se encargó de mostrar en el pueblo y por lo mismo volver a ser la FELIZ ETERNIDAD. 

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