Personaje: Caballero
Objeto: Arco
Lugar: Bosque
ETERNIDAD.
Cuenta una larga
historia que hace no muchos años en una provincia del lejano oriente, la
olvidada Eternidad, había sido devastada por más de dos semanas seguidas por
otras provincias cercanas; el enfrentamiento se debía a la escasez de comida
que había dejado el pasado invierno, la comunidad ya no tenía ni fuerzas, ni
armas, ni hombres dispuestos a pelear, la debilidad empezaba a apoderarse de
ellos, los niños ya no sonreían, las mujeres lloraban y el miedo se sentía cada
vez más fuerte.Pero en medio de la angustiante
guerra hubo un hombre, que no quería rendirse, un gran hombre, quien nunca se conoció
con un nombre propio solo le decían el Caballero, él estuvo dispuesto a no
perecer, ni su familia ni su pueblo tenían porque enfrentar una hambruna si
eran de las mejores y más abundantes provincias; se dice que su aspecto físico
resultaba algo extraño pero ni esto podía negar toda su belleza: su estatura 1.80, su cuerpo atlético, sus
brazos y piernas gruesas, su abdomen bien formado por el constante trabajo diario, su cabello negro profundo que le caía hasta
los hombros, cejas pobladas con un ligero y angosto puente entre ellas,
pestañas largas y ojos negros, tan negros como una noche sin luna, su nariz
aguileña no muy larga no muy corta, su mentón tan bien delimitado que mostraba
un carácter fuerte, su tez un poco más oscura que la de los de su clase, un
poco latino podía decirse, característica que lo hacía aun más extraño entre
los suyos, emprendedor, entusiasta, con amplio liderazgo, siempre una sonrisa
que daba esperanza, sus intereses claros, luchando por su bienestar y el de quienes lo rodeaban, fuerte, intrépido,
inteligente, buen hijo, buen hermano, Un Caballero en la totalidad de la
palabra.Fue él quien hizo un
alto en medio de la angustiosa guerra vivida
en el momento para persuadir a los demás hombres a luchar por lo que les
correspondía y sus palabras fueron bien recibidas.Había llegado un día
nuevo y con él la batalla del mismo día, ya se preparaba el bosque para recibir
a los enfrentados, este lugar había sido marcado por los destrozos de la
guerra, pero siempre fue el lugar favorito de los provincianos, un bosque
extenso, tranquilo, arboles a su alrededor frondosos y llenos de frutos, flores
que le daban color, sapos y pájaros haciendo un coro único, ardillas,
mariposas, libélulas y uno que otro zorrillo ambientaban el lugar, no se podía evitar
escuchar el arullante sonido la cascada que caía sobre el rio que atravesaba el
mismo, allí donde tranquilamente se
disfrutaba un buen día de sol aquel día
ya no sería marcado por el correteo, los gritos y las carcajadas de los niños, si no por una
lucha entre guerreros por sobrevivir.Allí estaban ya los
de la Eternidad encomendándose a su Dios y nuestro Caballero mas expectante que
nunca traía consigo su arma secreta como la llamaban los otros; era un antiguo
y oxidado arco, se decía que lo había heredado de su padre, su padre de su
abuelo, su abuelo de su bisabuelo y así por generaciones, era de color rojo
cobrizo, se le notaban los años y las guerras que había librado , estaba muy gastado y con poco
brillo, largo, grueso, pesado y con banderas provinciales colgando en sus
extremos y aun habían rumores de que era mágico o poseía algún hechizo, pues
ninguna guerra en la que él estuviera presente se quedaba sin victoria, si él
estaba quien fuese digno de poseerlo salía como vencedor. Aquel día más que la victoria auguraban la libertad como provincia,
que la paz, la felicidad y el bienestar volvieran a caracterizar sus alrededores. Y así fue una vez más
Caballero, su arco y el pueblo salieron triunfadores, con la satisfacción de que
no había sido el arco y sus tiros tan firmes y en el blanco, si no a la tenacidad,
perseverancia y esfuerzo que nuestro Caballero se encargó de mostrar en el
pueblo y por lo mismo volver a ser la FELIZ ETERNIDAD.
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